Berta Vías Mahou

  • Paola Landeroцитираминалата година
    alguien realmente sabio debe aprender que la verdadera dignidad de la vejez y de su vida es la resignación
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    —Händel se muere—le gritó al duque, del que sabía que era un gran amante de la música y el mejor protector de su querido maestro—. ¡Tengo que encontrar un médico!
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    Dueño ya absoluto de su cuerpo, el último día, cuando se disponía a partir de Aquisgrán, Händel se detuvo ante la iglesia. Nunca había sido especialmente piadoso, pero ahora, habiendo recuperado milagrosamente la capacidad de andar, al avanzar hacia el coro, donde se encontraba el órgano, se sintió conmovido por lo inconmensurable. Tanteando con la mano izquierda, rozó las teclas. Y sonó. Sonó de un modo claro y puro a través de aquel espacio receptivo, en quietud. Vacilante, lo intentó la derecha, la que durante tanto tiempo había permanecido cerrada, encogida. Y, he aquí que, también bajo ella, un acorde resonó como una fuente de plata. Poco a poco empezó a tocar, a improvisar, y la gran corriente le arrastró. Prodigiosos, los sonoros sillares se alzaron y montaron unos sobre otros, invisibles. Espléndidos, ascendían y ascendían por las airosas construcciones de su genio sin sombra, inmaterial claridad, luz sonora. Abajo, las monjas y los fieles, anónimos, escuchaban con atención. Jamás habían oído tocar a un hombre de esa manera. Y Händel, la cabeza inclinada con humildad, tocaba y tocaba. De nuevo había encontrado el lenguaje con el que hablaba con Dios, con la eternidad y con los demás mortales. De nuevo podía componer. De nuevo, crear. Sólo ahora se sintió restablecido.
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    —He regresado del Hades—dijo orgulloso Georg Friedrich Händel, ahuecando el amplio pecho y extendiendo los poderosos brazos, al médico de Londres, que no podía por menos de admirar aquel milagro de la medicina.
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    Händel alzó el candelabro y lo acercó a aquellas hojas. El Mesías, ponía en la primera página. ¡Ah, de nuevo un oratorio! Los últimos habían sido un fracaso. Pero, intranquilo como estaba, volvió la hoja y comenzó a leer.
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    Al fin, al cabo de sólo tres semanas—algo inconcebible aún hoy y para siempre—, el 14 de septiembre la obra estaba terminada. La palabra se había hecho música. Inmarchitable, florecía y resonaba lo que hasta entonces sólo era un discurso seco, descarnado. El alma inflamada había realizado el milagro de la voluntad, como en otro tiempo sobre el cuerpo paralizado el de la resurrección. Todo estaba escrito, creado, trazado, desplegado en melodía, en impulso. Sólo faltaba una palabra, la última: «Amén.»
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    Como todo artista verdadero y riguroso, Händel no alababa sus propias obras. Pero amaba una, El Mesías. Amaba esa obra por gratitud, porque le había salvado de la propia sima, porque con ella él mismo se había redimido. Se representó en Londres año tras año, y siempre todos los ingresos, quinientas libras cada vez, se destinaron a la mejora de hospitales. Del que se había curado, a los necesitados. Del que había sido liberado, a aquellos que aún estaban en prisión. Y con esta obra, con la que se había remontado desde el Hades, quiso también despedirse
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    En la plaza principal les espera el burgomaestre Dietrich, el cuerpo envuelto en la banda tricolor, con la escarapela en el sombrero que agita en señal de saludo en dirección a los soldados. El toque de los clarines y el redoble de los tambores reclaman silencio. A viva voz, Dietrich lee en francés y alemán el texto de la declaración de guerra en ésa y en todas las demás plazas de la ciudad. Tras sus últimas palabras, los músicos del regimiento entonan el primer canto de guerra, provisional, de la Revolución. El Ça ira. En el fondo se trata de una melodía de baile picante, insolente, satírica, aunque el atronador avance de las tropas le dé un aire marcial.
  • Yatzel Roldánцитирапреди 13 дни
    Y la melodía, cada vez más dócil, obedece a ese compás machacón, jubiloso, que es el latido de todo un pueblo
  • Nikolai C.цитирапреди 2 години
    Con acertado instinto, como hacen siempre los políticos que quieren el poder, en tanto no lo tienen aún, buscan el apoyo del hombre de espíritu, al que después apartarán a un lado con desdén.
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